Cómo afilar tu gubia (y por qué importa)
Una gubia roma es la diferencia entre un corte limpio y un desastre. La buena noticia: afilarla es más fácil de lo que parece, y solo necesitas 5 minutos cada dos semanas para mantenerla en forma.
Por qué importa la afilada
Cuando la hoja de tu gubia pierde filo, no la notas de inmediato. Empiezas a “raspar” en lugar de cortar. La plancha se desgarra en lugar de cortarse limpia. Te frustras. Y lo peor: lo achacas a que “el linograbado es difícil” cuando el problema es la herramienta.
Una gubia afilada corta por su propio peso. Si tienes que empujar, no está afilada.

Lo que necesitas
- Una piedra de afilar de grano 1000 (suave, para uso general).
- Opcional: una piedra de grano 3000 para el acabado final.
- Un trapo húmedo.
- La gubia, obviamente.
El proceso, paso a paso
- Moja la piedra con agua. Debe quedar una película fina encima.
- Sujeta la gubia por el mango, con la hoja apuntando a la piedra en un ángulo de 15-20°.
- Pasa la hoja de un extremo a otro de la piedra, siempre en la misma dirección.
- Repite 10 veces por cada cara de la hoja.
- Verifica el filo pasando la uña suavemente por el borde.
- Seca bien la gubia y guárdala.
Errores comunes
- Apurar demasiado. Más presión no significa más filo.
- Cambiar el ángulo. Mantén los 15-20° todo el rato.
- Afilarla en seco. Siempre con agua.


